Peregrinación

PEREGRINACION DE UN GRUPO DE ABUELOS

DEL COLEGIO MONTEALTO A CZESTOCKOWA

 

Madrid 11-14 de Noviembre de 2.010

 

El Jueves 11 de Noviembre, cual romeros medievales, iniciamos un viaje, con una gran ilusión, 29 abuelos de Montealto, -19 maridos con sus correspondientes cónyuges y 19 esposas en solitario, entre las que estaban las que llamábamos “las consuegras”, también abuelas de Montealto, naturalmente. Nos dirigíamos a Cracovia para postrarnos a los pies de la Virgen de Czestocowa, Patrona de Polonia.

En el aeropuerto ya descubrimos que Valentina estaba de cumpleaños y no faltó tiempo para comprarle una caja de bombones y, en un rasgo de prudencia, que no es lo que nos caracteriza precisamente, no le cantamos el cumpleaños feliz. Allí, Ramón ya descubrió que el grupo de romeros sumábamos 130 nietos... ¡Y los que vendrán!... decía algún optimista.

Llegada al Hotel, magnífico. Después de la cena algunos decidieron salir a dar una vuelta por el centro para conocer Cracovia por la noche.

Como personaje importante cabe destacar a Peter, el gran Peter, nuestro guía que desde el principio ya mostró que era una persona íntegra, de gran simpatía, que estaba dispuesto a que nuestra estancia fuese agradable. De unos 38-40 años, licenciado en letras, casado y con dos niños. Nos esperaba en el aeropuerto y nos citó al día siguiente, a las 9 en punto para iniciar el programa establecido. Fuimos a misa de 8 a San Estanislao de Kostcka cerca del hotel y donde Juan Pablo II oía Misa en el tiempo que vivió en la calle Tyniecka con su padre hasta que, muerto su padre y ya sacerdote, se fue a vivir con un pequeño grupo de seminaristas clandestinos como él. La razón era que corría peligro en su propia casa a donde los de la Gestapo ya habían ido a buscarle varias veces.

Iniciamos el recorrido en el barrio judío con gran sabor, para ir luego al Wawel, querido Wawel para los polacos, con su catedral, sus museos, etc. Allí se encontraba Karol Wojtyla oyendo Misa el día del inicio de la guerra.

Luego, siempre andando, por las calles típicas de Cracovia con su especial encanto, Palacio Episcopal, La Universidad, el Colegio Mayor en cuyo patio Karol Wojtyla representaba obras de teatro, para desembocar en el Rynek, plaza del mercado tan típica. Es la plaza medieval más grande del mundo. Allí hicimos una comida rápida y alas 3 en punto salimos hacía las minas de sal, de las que los polacos se sienten orgulloso. Es realmente impresionante pues, en las galerías que se conformaban al extraer la sal, construyeron, sin otro elemento de sal, una que podemos llamar Catedral con su altar, sus lámparas al estilo de las cristaleras checas, y la figura de Juan Pablo indicando el camino, de gran tamaño. Tres horas aproximadamente duró la visita. Tímidamente le preguntamos a la guía, ¿Qué tiempo llevamos andando bajo tierra, a 300 metros de profundidad? Y ella sin inmutarse contestó, “de momento unos 3 kilómetros”. Gracias.

Pero tuvimos tiempo y humor para, después de cenar, tener en el salón del mismo hotel una tertulia muy divertida donde cada uno contaba su primera experiencia polaca. Pero faltaba lo mejor.

Efectivamente, al día siguiente era el día realmente importante y el objetivo del viaje. Primero visitaríamos Auschwitz, testigo del horror y cuyo guía nos lo enseño con un realismo atroz pero al mismo tiempo con una serenidad y sentido de una realidad, que esperemos no se repita, increíble. Era, él mismo, el símbolo del dolor, de la resignación y de la aceptación de lo irreparable.

Al fin llegó el momento esperado por todos, la salida hacia Czestokowa. Con recogimiento, iniciamos el rezo del Santo Rosario,  conscientes de que estábamos viviendo algo muy grande. A pocos kilómetros nos aguardaba la Señora, el alma de Polonia, su Reina, e íbamos a homenajearla, a contarle nuestras cosas, a pedirle por todas nuestras intenciones y a rezarle recordando las palabras de Juan Pablo II a los jóvenes de la J.M. J  en 1.991, “si permanecéis en silencio, oiréis el latir del corazón de la Madre”.

Allí asistimos a la Misa oficiada a los pies de la Virgen, y luego rezamos la segunda parte del Rosario. Cada misterio lo ofrecíamos por algo concreto, nuestras familiar y necesidades particulares, las de los colegio, España… sin olvidarnos de nada ni de nadie. La mirada de la Virgen se grabo muy fuerte en nuestros corazones. Nos miraba desde cualquier lugar donde estuvieramos. Parecía agradecer la visita de aquellos que habíamos llegado de tan lejos.

Era difícil marcharse. Su mirada nos parecía triste y tierna a la vez. Inolvidable mirada de la Virgen, la devoción que allí se palpaba y el recogimiento, hacía pensar que todo el mundo estaba allí por algo, y sabia por qué y para qué estaba.

Un sacerdote bendijo los rosarios y estampas que habíamos comprado en una salita que solo abrieron para nosotros y fue tal el impulso que supuso un gran hispo que algunas tardamos horas en poder abrir los ojos debidamente, lo que fue motivo de risas, más que rociarnos, nos duchó con agua bendita.

Ya a la vuelta, y después del rezo de la tercera parte del Rosario. Peter, en un alarde de sinceridad – por supuesto había oído Misa con nosotros- nos dijo, micrófono en mano que estaba admirado de nosotros que éramos personas, además de cultas, que rezábamos con verdadera devoción, que el viajaba con diferentes tipos de  personas y que nosotros rezábamos con devoción auténtica. Que él era católico pero no buen católico que le habían decepcionado muchas personas y que se sentía muy solo…

Tomo el micrófono Ramón y, más o menos le dijo que él no tenía ni idea de lo que le esperaba, que al día siguiente Domingo, le íbamos a presentar a un matrimonio que además de que  llevaría a sus dos hijos a su colegio –promotores del Montealto de Cracovia- que no tenía ni idea de lo que le esperaba, que no estaría ni él ni su esposa nunca más solos. Se inicio así una conversación increíblemente íntima –con micrófono- y difícil de plasmar aquí.

Chary le dijo también con acierto, que el no tenía por qué fijarse en quien le defraudaba, que se dirigiera a dios directamente y rezase por ellos. Peter estaba visiblemente emocionado. Nosotros también.  Aquello parecía Czestokowa con ruedas. Se palpaba una carga de emoción en todos y de respeto, algo muy especial.

Por la noche y después de tantas emociones, decidimos tener una tertulia, pero esta vez con alcohol: vodka, licores de miel y frutas… ¡A lo grande! Un momento encantador como es el de personas que están unidas por los mismos ideales.

Y llegó el domingo 14 de regreso. Después de oír Misa en la Iglesia de Mariacki, de Santa Maria, preciosa y en la que Karol Wojtyla ya sacerdote y catedrático de la Universidad de Lublín después de viajar en tren durante la noche, a las 5 o 6 de la mañana se dirigía a Santa Maria y oficiaba allí la Santa Misa.

Nos dedicamos a callejear durante el poco tiempo que nos quedaba. Hubo un momento simpático y fue cuando, a la salida, el trompetero que da las horas, desde la torre más alta, nos saludó, a lo que le correspondimos debidamente. Luego se produjo…

 

EL GRAN ENCUENTRO

 

            Nunca nos podíamos imaginar que en este viaje nos íbamos a encontrar con los primeros momentos de Montealto y El Prado. Un matrimonio encantador, Lukasz y Mónica con sus tres niños 6,3 y 1 año, rubitos y monísimos vino a compartir nuestras ultimas horas en Cracovia con la ilusión de que le contáramos cosas de nuestros colegios, su financiación, experiencias, etc. Estaban admirados de que llegáramos a tal número de alumnos. Les contamos que había entrado en Montealto la primera biznieta... Ellos contaban que empezaron con 4 niños y que cuando explicaban lo maravilloso que iba a ser la gente preguntaba y ¿Dónde estará?... y ellos no lo sabían pues no había ningún edificio ni esperanza de encontrarlo.

            Comentaban que como allí todo el mundo es bueno… o aparentemente bueno, que van a Misa, asisten a la catequesis... ¿Por qué otro Colegio? Este año tienen 50 niños, lo que les parece una multitud, ¿Dónde buscan alumnos? ¿En las Parroquias, en los centros de comunidad de vecinos…? Naturalmente solo tienen preescolar, ya que empezaron en 2.008.

            Les animamos a que vengan el 31 de Marzo a Pamplona, donde habrá una reunión de directivos de todos los colegio. El de Varsovia parece que ya funciona.

            Nos gustaría echarles una mano en todos los sentidos y en la medida que podamos. Ya se nos ocurrirá algo. Fue una experiencia increíble. Comimos juntos. Por supuesto, le presentamos a Peter y les dijimos que ya tenían dos alumnos más, el 51 y el 52.

            Cuando ya estábamos delante del Hotel a punto de salir hacia el aeropuerto aparecieron Lucas y Mónica con sus niños para despedirnos. Les cantamos “Adiós con el corazón” y Ricardo, nuestro fotógrafo oficial, se encargo de pasar el momento al celuloide. Estaban realmente emocionados y nosotros también.

            Oooooo…..

            Para terminar, se nos ocurre una pregunta ¿Alguien se tomó la molestia de contar las escaleras que nos hicieron subir y bajar, bajar y subir durante dos días? Quedó ampliamente demostrado que nuestra aorta está jugando al aro, ¿Estáis de acuerdo?